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viernes, 26 de septiembre de 2025

1985 - MARIA BETHÂNIA - la máxima del Brasil


18, 19 e 20 de janeiro de 1985

Show "1965-1985, 20 años de carrera"

Montevideo, Uruguay




Producción: Félix Marin y Asociados - Argentina

Producción ejecutiva: Abraxas - Uruguay





















Felix Marin - Empresário argentino falecido em 17 de dezembro de 2015



Pintura de um artista brasileiro

Félix Marin (18-2-1947/17-12-2015) foi o produtor histórico na Argentina de Caetano Veloso, Gal Costa, Maria Bethânia e Roberto Carlos.




1980's - LE CLUB PUNTA DEL ESTE - GAL COSTA / MARIA BETHÂNIA

 

Le Club Punta del Este

Gal Costa e Miguel Schapire










lunes, 12 de junio de 2023

2023 - CAETANO VELOSO - Montevideo

 




Foto: Fernando Young








Caetano Veloso con El País: "Uruguay nos enseña a ser mejores de lo que podemos ser"

Caetano Veloso llegará el miércoles 14 al Antel Arena para presentar "Meu Coco".

En la previa, habla sobre Lula y Brasil, y hace un balance de su carrera.

 

RODRIGO GUERRA / MANUELLA SAMPAIO

04/06/2023

 

"Estoy en San Pablo, acabo de llegar al hotel donde dormiré por dos noches: hoy y mañana”, relata Caetano Veloso, vía mail, cuando El País le pregunta cómo se dispone a contestar el cuestionario que le llegó de Montevideo. “No hay música en la habitación. Solo en mi cabeza. Mañana me presentaré en un escenario erigido en la calle durante un festival. Así que voy a dormir porque el show será temprano, al final de la tarde lo que, para mí, es como que sea de mañana”. 

El artista brasileño de 80 años se encuentra en medio de la gira de presentación de Meu Coco (2021), su primer disco con canciones inéditas desde Abraçaço, de 2012. Ya recorrió unas cuantas ciudades de Brasil y está a punto de llevar su repertorio a varios países de Europa y Latinoamérica. Con esa gira regresará a Montevideo el miércoles 14 de junio y se presentará en el Antel Arena. Las entradas se venden en Tickantel, de 1900 a 4500 pesos. 


Foto: Rafael Berezinski


La última presentación de Veloso en Uruguay fue en 2019 en, justamente, el Antel Arena. Aquella noche de setiembre, el autor de “Cajuína”, “Sampa” y “Coração vagabundo” se presentó junto a sus hijos Moreno, Zeca y Tom con el espectáculo Ofertório y brindó un concierto memorable. Interpretó “Tonada de la luna llena”, su hijo Moreno sorprendió al cantar “Amándote” (de Jaime Roos) y los Veloso alcanzaron la “vulnerable belleza” — así lo definió el propio Caetano en entrevista con El País — de la mano de canciones cálidas y minimalistas como “Todo Homem”. 

Ahora llegará a Montevideo con una propuesta diferente. Según adelanta, interpretará canciones de Meu Coco, repasará canciones de su historia con la música —“Sampa”, “You Don’t Know Me” y “O Leãozinho” son algunos ejemplos— y buscará “volver a sentir la felicidad” del público uruguayo.

 

Foto: Fernando Young


En la previa del concierto, va esta entrevista con el artista. 


— Su último concierto en Montevideo fue en 2019. ¿Qué recuerda de aquella noche y cómo podría definir su relación con el público uruguayo?

— Solo tengo recuerdos dulces de mis visitas a Montevideo. La gente es atenta y vibrante, la atmósfera nos lleva a concentrarnos más en la música y la poesía. Uruguay nos enseña a ser mejores de lo que podemos.

 

— Al menos hasta el año pasado, usted solía iniciar sus conciertos con “Avarandado”, una canción que funciona como un homenaje a Gal Costa y a João Gilberto. ¿Qué representa ese tema en su obra y qué ha significado la presencia de ambos artistas en su vida?

— João es el maestro supremo de mi capacidad estética. Y Gal es, dentro de mis compañeros de generación, la que mejor captó esa verdad. Sigo iniciando el concierto con “Avarandado”, que es Gal y João, y representa mi música de casi niño, mostrándose perfecta como preámbulo a la canción “Meu Coco”.

 

— En mayo falleció Rita Lee. ¿Qué considera que ha hecho de ella una de las artistas más importantes de la música brasileña? ¿Cómo sobrelleva la pérdida de grandes amigos?

— Las personas nacen y mueren, pero uno no conoce ni su propio nacimiento ni su propia muerte. Sí la muerte de los otros. Y siempre es casi increíble, inaceptable que personas que conocemos mueran. Aquellas a quien queremos y admiramos no mueren en nuestra mente. Rita Lee fue una maravilla que surgió como una luz de cambiante belleza. João Gilberto fue un sabio sin razón. Seguimos viviendo con ellos en nuestras almas.

 

— Usted ha sido uno de los principales artistas brasileños de su generación en traspasar la barrera del idioma para llegar al resto del mundo. ¿Ha pensado en la razón por la que una música tan rica y variada como la brasileña suele tener dificultad para llegar a otros países? ¿Ha analizado el motivo por el que su obra sí logró trascender fronteras?

— Brasil es un mundo. Artistas de la canción brasileña tradicionalmente se sienten satisfechos con una consagración exclusivamente nacional. Recuerdo que mientras yo estaba exiliado en Londres, un productor suizo me invitó a cantar en Ginebra. Charlando sobre los motivos por los que el portugués no es una lengua demasiado conocida internacionalmente, él me dijo que “todo lo que esté más allá de los Pirineos es África”. Lo dijo como una broma y nos reímos, pero nunca lo olvidé. Claro que el castellano es una lengua conocida y reconocida en el mundo, con una literatura de primera grandeza. Pero no es así con el portugués. Cuando yo era muy joven, los tangos argentinos, los boleros mexicanos o cubanos, incluso las guaranias paraguayas eran oídas en las radios de Río, Salvador o Santo Amaro, y cantadas en su lengua original o en versiones al portugués de Brasil. Sabíamos que las canciones brasileñas no se oían en los países de habla española. Solo después de la bossa nova y, principalmente, de las visitas a Buenos Aires de Vinicius de Moraes, más gente en los países hispanoamericanos empezó a oír canciones brasileñas. Llegó incluso un momento en que algunos hispanoparlantes —y eso casi exclusivamente en la región del Río de la Plata— se quejaban de la demasiada presencia de la música brasileña en sus tierras. Es verdad que la presencia de las canciones en español ya no es la misma de mis 15 años. Por otro lado, me alegra que mi trabajo todavía sea recordado en Uruguay, Argentina o Chile.

 

— En la canción que da nombre a Meu Coco, usted asegura: “Esta es una nación demasiado grande como para que alguien se la trague”. ¿Cómo surgió la letra y su mensaje?

— Comencé a sentir ganas de escribir “Meu coco” por la imaginación de la batida rítmica. La letra y la melodía surgieron después, poco a poco. Mencioné nombres de artistas brasileñas, como María Bethânia, Nara Leão y Elis Regina, y la lista fue creciendo. Un amigo me dijo que ese disco debería llamarse, parodiando uno mío del siglo pasado (Cores, nomes), “Nomes, nomes”. Bueno, al fin vino un optimismo en relación al Brasil que creó desconfianza, incluso en mí mismo, lo que me recuerda lo que oí de otro músico brasileño hace poco. Su nombre es Barão do Pandeiro. Él dijo que, al contrario de lo que dice la gente, Brasil sí es un éxito: llegó exactamente donde trabajamos tanto para que llegara: al retraso. Sin embargo, escribí la frase “Nação grande demais para que alguém engula” como una declaración de principios.

 

— “Não Vau Deixar”, de su disco Meu Coco, funciona como un canto de resistencia frente al gobierno de Bolsonaro. Ahora que su mandato terminó, ¿cómo analiza su paso y qué le ha producido la vuelta de Lula a la presidencia? ¿Se siente esperanzado?

— Cultivo un optimismo programático; eso nos llama a la responsabilidad. La victoria de Lula sobre Bolsonaro en las elecciones genera alivio. Y complicadas tareas que no sé si podrán ser cumplidas. Pero si al menos algunas lo llegan a ser, ya podremos invitar al optimismo para llenarnos de nuevas responsabilidades.

 

— ¿Recuerda el momento en que descubrió que la música también podía ser un vehículo para generar conciencia sociopolítica e invitar a la unión? ¿Cuál fue la primera canción que escribió con ese objetivo y cómo surgió?

— Cuando yo era un estudiante en la Universidad de Bahia, algunos colegas, que eran activistas políticos, jóvenes de izquierda, me pidieran que hiciera un samba para ser cantado por ellos en un grupo de carnaval militante. Yo tenía simpatías por la gente de izquierda, pero no pertenecía a partido político. Compuse el samba que se llamaba "Samba em paz" y decía cosas como: "O samba vai vencer / Quando o povo perceber / Que é o dono da jogada / O samba vai crescer / Pelas ruas vai correr uma grande batucada". Eso en 1963, creo. Años después, Elis Regina lo grabó. Bueno, claro que yo sentía que las canciones podían profundizar la percepción de la vida en sociedad. Todavía creo que es así. Pero ello se da de manera más misteriosa, no son las frases propagandísticas que producen movimientos profundos en la mente de una población.

 

— En la edición conmemorativa de Verdade Tropical usted narró la angustia y el momento de crisis que vivió al entregar el libro. ¿Qué significó escribirlo y qué aprendió sobre su vida en esos años?

— Escribí Verdade Tropical porque un editor americano me lo pidió insistentemente. Él sabía poco sobre mí, pero había leído un texto mío sobre Carmen Miranda en el New York Times y creyó que yo podía y debía escribir un libro. En un breve trozo del texto que él había leído en el periódico, yo contaba la relación de la figura de Carmen con el movimiento tropicalista de los años 60. Él quería que yo escribiera un libro contando en detalles la historia de aquel movimiento. Tardé mucho en convencerme. Escribí unos largos bocetos de capítulos, que yo creía poder reescribir más sucintamente mientras viajaba en giras. Al final casi dejé todo como había salido y el libro quedó muy largo. Me gustaba, pero me sentí cansado y angustiado cuando todo aquello estaba listo. Escribí casi todo sin pensar que me cansaría o que movería mi cabeza y mi corazón a punto de dejarme así. Aprendí, sobre todo, que debo economizar mis energías, pero el libro me gusta.

 

— En agosto del año pasado usted celebró sus 80 años. ¿Cómo analiza el camino recorrido, de aquel chico que nació en Santo Amaro y que, tiempo después, construiría uno de los repertorios más celebrados de la música brasileña?

— Cuando era niño pensaba que me tornaría célebre. Crecí interesado en asuntos de arte y literatura. No es que yo quisiera ser famoso, era una intuición a la vez animada y casi triste. Empecé por dibujar con lápiz; después pasé a pintar con tintas sobre lienzos, y cuando crecí quería hacer filmes. Cantaba todo lo que oía en las radios. Todos en casa estudiaban piano con una maestra poco desarrollada técnicamente. Aparte de mi hermana mayor, Nicinha —que no era hermana biológica—, yo fui el único interesado en tocar y cantar al piano. Pero no imaginaba que sería un músico profesional. Aún hoy no me siento con talento específicamente musical para hacerlo. Pero la música me tomó de la mano. No me sorprendió que me volviera reconocido públicamente. No me parece que haya cambiado nada esencial en mí por la fama. Fui anónimo hasta los 24 años. No sentí mucha diferencia cuando pasé a ser célebre. Y no lamenté volver a ser anónimo en los dos años y medio que pasé en Londres. Sentía saudades de Brasil, pero ser un desconocido en las calles era normal.

 

— El miércoles 14 actuará en el Antel Arena. ¿Qué le gustaría que suceda durante su rencuentro con el público local?

— No sé si la escenografía va poder estar allí, pero quiero que algo parezca bello y/o emocionante en la música. Quiero volver a sentir la felicidad que conozco de la relación con el público de Montevideo.

















miércoles, 1 de marzo de 2017

2017 - CAETANO presenta TERESA - en Montevideo, Uruguay


“Montevideo es el costado dulce del Plata”
 [Caetano Veloso, marzo de 2017]








Espectáculos
MÚSICA

Caetano Veloso: "No tengo igual dominio de mi voz, lo percibo como una marca de la vejez"

Por Kristel Latecki

Febrero 28, 2017 

El cantautor brasileño habló de su preocupación por los ingresos en la época del streaming, su intención de volver al estudio a grabar un disco con sus hijos y su show con Teresa Cristina

 
Foto: Rafael Berezinski

Es uno de los artistas más celebrados y adorados de Brasil y del mundo. Junto con Gilberto Gil, en 2015 le puso calidez a una fría noche de setiembre, con un show de dos horas en el Velódromo. Dos años después, Caetano Veloso regresa a Montevideo y nuevamente estará acompañado. En esta ocasión el bahiano compartirá el escenario del Auditorio Nacional del Sodre con Teresa Cristina, un talento de la samba que ha logrado un gran reconocimiento tras el lanzamiento de su disco Canta Cartola.

Antes de sus shows del 7 y 8 de marzo, Veloso respondió vía mail algunas preguntas de El Observador. Allí habló de su afinidad con Teresa Cristina, su regreso a las giras y el futuro de la música.



Hace muy poco usted estaba de gira junto a su colega Gilberto Gil. ¿Por qué decidió volver nuevamente a los viajes? ¿Cómo se prepara para cada gira?

Me preparo como puedo. Esta vez estoy en Bahía desde diciembre. Vuelvo a Río después del carnaval y viajo el día 6. Descansé más de dos meses. Y mi tierra está muy buena con la brisa y las canciones que los nuevos chicos hacen para el carnaval. Gil está participando de presentaciones relacionadas al carnaval. Yo he dicho "no" para todo. Aun así no me siento preparado para viajar tanto. Siempre fui perezoso.

Su camino y el de Teresa Cristina se cruzaron ya hace mucho tiempo. ¿Cómo nació esta gira en particular?

Ella tenía ese show con canciones de Cartola. Conversamos antes y ella aprovechó mucho de lo que le había dicho. Cuando vi el show, me encantó. Al presidente de la discográfica con quien trabajo en Estados Unidos (Nonesuch) le gustó mucho el disco en vivo de ese show de Teresa. Quiso lanzarlo mundialmente. Para ello, me pidió que hiciera una presentación con ella en Nueva York. Fue un éxito y las invitaciones llegaron de todas partes. Hicimos las que fueron posibles.

¿Qué vio en ella que le hizo querer compartir escenario?

Teresa es una síntesis del significado del samba de Río. Es una versión muy refinada y elegante suya. No imaginaba compartir escenario con ella. Adoré hacerlo cuando lo hice durante las grabaciones para el álbum Zii e Zie. La invité a que cantara conmigo una canción mía que me gusta mucho, Gema, y me impresionó como ella era culta, conocedora de la tradición musical brasileña, de mi trabajo, de cosas extranjeras, todo. Nos hicimos amigos. Para mí es una maravilla ver y oír a Teresa cantar cada noche.

¿Presta atención a los nuevos talentos musicales brasileños? ¿Y del exterior?

Como puedo. Me interesa mucho de lo que oigo. Hoy día es diferente. Me gustaba ir a la tienda y comprar CD. Hoy espero que uno de mis hijos me muestre algo en internet. A veces encuentro solo. En Brasil hay muchas cosas, muy variadas. Ludmila, Anitta, Thiago Amud, Ava Rocha, MC Beijinho, MC G15... no me vienen todos los nombres a la cabeza.

En estos espectáculos se aleja conscientemente del repertorio que ya realizó en su gira anterior. ¿Cómo explora en su catálogo para sacar canciones que no se hayan repetido y todavía le emocionen?

Sí, el criterio inicial fue elegir canciones que no estaban en el show con Gil. Lo bueno es que muchas de mis canciones me gustan más de lo que me gustaban antes. Pero siento que no tengo igual dominio de mi voz, lo percibo como una marca de la vejez.

¿Cómo ve el futuro de la música brasileña? ¿Hacia dónde se dirige? ¿Qué podría recomendar?

El futuro depende del camino posible en la cultura digital. Por ahora, estamos sobre el peso del dominio de las plataformas de streaming y cómo se resolverá el problema autoral. Si es toda una cuenta que se hace lejos –y es una cuenta misteriosa– uno queda aquí sin saber cómo y de qué vivirá.

¿Planea en algún momento volver al estudio para componer un nuevo disco?

Sí. Tengo ganas de cantar con mis hijos. Y tengo ideas para canciones que grabaría con sonidos que se me ocurren. Ya veré.




Teresa Cristina

Aunque su carrera ya supera la década, la cantante brasileña Teresa Cristina logró capturar la atención del público brasileño e internacional gracias a su más reciente trabajo, Teresa Cristina canta Cartola. Se trata de un CD y DVD en vivo lanzado por el sello estadounidense Nonesuch, en el que la artista versiona canciones del venerado compositor de samba Angenor de Oliveira, conocido como Cartola. Su voz y su interpretación le han dado un lugar especial dentro de la nueva samba.
En el espectáculo que presentará acompañando a Caetano Veloso en Montevideo, Teresa Cristina abrirá el escenario, para luego dejarle lugar al reconocido músico brasileño. Y finalmente en el cierre compartirán algunas canciones.





EL PAIS

CAETANO VELOSO
"La música es lo que más importa"

Hacía frío y le tocó cantar al aire libre la última vez que estuvo en Uruguay, de la mano de Gilberto Gil. Ahora, Caetano Veloso se prepara para volver arropado por el calor de marzo y por el confort del Auditorio del Sodre, que lo recibirá por partida doble, y por supuesto con compañía.


Caetano Veloso. Foto: Rafael Berezinski

BELÉN FOURMENT
26 feb 2017

Los días 7 y 8 a las 21:00 presentará el show Caetano presenta Teresa, en el que compartirá escenario con la cantante de samba Teresa Cristina, motivo por el que interrumpe sus vacaciones en Bahía para contestar las preguntas de El País.
—Estuvo hace poco tiempo en Uruguay con Gilberto Gil. ¿Qué sensación le quedó de ese show, más allá del frío? ¿Con qué se encuentra cada vez que viene al país?
—Hacía frío cuando canté con Gil, y sin embargo, la dulzura de los uruguayos estaba allí. Ahora vamos en verano. Teresa es una cantante y una mujer de gran elegancia, y sin duda mostrará la belleza del samba carioca en su forma más esencial. De mi parte, tendré la alegría de poder presentarla a la gente de Uruguay y de volver a cantar canciones mías. He estado muchísimas veces en Montevideo, y siempre es fuerte la sensación de intimidad con el público.
—¿Desde cuándo conoce a Teresa y qué lo cautivó de ella para convidarla a esta gira?
—Conozco a Teresa desde hace muchos años. Nuestro primer acercamiento importante fue cuando, hace relativamente pocos años, la invité para cantar en un show que yo hacía mientras grababa el álbum Zii e Zie. Ella había grabado una canción mía, "Gema", que me gusta mucho, y la invité para que la cantara conmigo. En el ensayo me impresionó lo mucho que ella conocía de mi obra, parecía saber cantar todas las canciones que he compuesto. Y conocía toda la tradición de música popular de Brasil y no solo de Brasil. Ahora, cuando ella hizo el show solamente con canciones de Cartola, el resultado me impactó. ¡Era una joya! Le mandé el CD en vivo al presidente del sello Nonesuch, en Nueva York. El disco le encantó y decidió hacer una edición mundial, y me pidió que hiciera un show en Nueva York con ella.
—¿Qué le gustaría que la gente conociera de Teresa?
—Ya verás.
De alguna manera, en esta gira pone su nombre al servicio de otra artista, y se pone usted en un segundo plano. ¿Es un gesto de generosidad o más bien un aporte a la música?
—La música es lo que más importa, no creo que me ponga en segundo plano. Cuando me pidieron que lo hiciera en Nueva York, fue porque yo soy conocido y ella no tanto. La gente viene por mi nombre, pero sabiendo que presento a una artista, y tiene curiosidad. El trozo del show de ella es tan bueno que mi servicio está hecho cuando llego para cantar. Mi parte es más larga que la suya, pero a veces me siento mejor representado por lo que hace ella que por mi propia voz.
Se ha caracterizado por trabajar con diferentes compañeros musicales, en estudio o en vivo. ¿Qué le aporta la colaboración constante con otros?
—Tengo mucho amigos en la música y me gusta hacer cosas con ellos. En general es un gran honor para mí: nunca creí tener mucho talento para la música, y todos esos amigos son, en ese aspecto, muy superiores a mí. Tengo suerte de que a ellos les guste lo que yo, sin tanto talento, llego a hacer con la música.
¿Cómo es hoy su vínculo con la guitarra? ¿Qué le da a sus canciones la interpretación sólo a guitarra y voz, tan intimista?
—Siempre me gustó cantar solo con mi guitarra, pero nunca me preparé para hacer algo de calidad superior. Lo que hago es muy personal, no demasiado pobre musicalmente como para irritar oyentes. Y lo hago con placer, así que vale la pena. Entro en la vejez, mi voz me parece menos controlable, pero todavía me gusta cantar.
Su disco Muito! está siendo revisitado por otros artistas. ¿Qué recuerdo tiene de aquel trabajo? ¿Qué lo hizo especial?
—Fue el primero que hice con A Outra Banda da Terra, un grupo de amigos músicos que querían hacer algo libre conmigo. La prensa en Brasil fue terriblemente negativa cuando salió, las ventas no eran mejores, los shows no llenaban ni siquiera teatros pequeños. Las radios no pasaban nada: "Terra" era como prohibida por larga; pasaban canciones americanas e inglesas que duraban más, pero es así... Después "Sampa", "Terra", "Muito" y otras del disco empezaron a ser cantadas en la playa, y hoy me alegra que nuevos jóvenes elijan ese disco.
Y Fina Estampa contribuyó a la integración de la música brasileña con la del resto de América Latina. ¿Se siguen abriendo esas fronteras culturales?
—Fue un disco muy personal. La canción de habla hispana americana tuvo fuerte presencia en Brasil por décadas, y la fuerza que la música brasileña ganó en el público brasileño a partir de la bossa nova —no digo que la bossa nova creó la fuerza comercial de la canción brasileña en Brasil, estoy demarcando un período—, combinada con la fuerza global de la canción anglo-americana, agravó la sensación de separación entre Brasil y los otros países de Latinoamérica. Es bueno que Brasil se especifique, pero me gustaría tener más y mejor diálogo con la canción de habla española. No es justo ni real que estemos todos bajo la fuerza del negocio del entretenimiento estadounidense.
Recientemente el Festival de Cine de Punta del Este fue inaugurado con una biopic de Elis Regina, que aborda el concepto de música popular brasileña. ¿Se dio cuenta entonces de que estaba formando parte de un nuevo movimiento musical?
—Entonces intentaba crear, junto a Gil, Tom Zé, Gal, Mutantes, Rogério Duprat, lo que se llamó tropicalismo; pero me acuerdo del tiempo en que se empezó a utilizar la expresión "MPB". Elis era una gran cantante; musicalmente, la mejor que llegó a ser una estrella.
Hablando de películas, "Cucurrucucú paloma" es parte de la nominada al Oscar Moonlight. ¿Cómo llegó a la película?
—"Cucurrucucú paloma" está en Happy Together, en Hable con ella y ahora en Moonlight, que no vi. Almodóvar quería ponerla en La flor de mi secreto, pero Wong Kar Wai la usó sin autorización en Happy Together y Almodóvar la dejó para utilizarla unos años después, y me llamó para que la cantara en escena. Para Moonlight pidieron autorización y todo, dicen que es una bella película.
¿Cuál ha sido el papel de la cultura en la crisis brasileña?
—Se encontró dividida, como todo lo demás; está la tradición de izquierda y una ola de derecha. Cuando la cosa fue para impeachment, los artistas se pusieron de dos lados definidos. No es muy agradable.
¿Está trabajando en algún nuevo proyecto?
—Tengo ganas de cantar con mis hijos. Estoy en Bahía, de vacaciones. Cuando vuelva a Río veré. Tengo los show de la gira. que, con Europa, no es corta.
¿De qué o quién suele rodearse cuando está componiendo? ¿Busca nuevos métodos de composición como ejercicio?
—Hice canciones mientras charlaba con amigos, otras veces solo. No hay método.
¿Qué artista nuevo lo conmueve y qué artista de trayectoria nunca lo deja de conmover?
—João Gilberto es eterno. MC Beijinho, un chico de 19 años que hizo una canción para el carnaval de Bahía llamada "Me libera, nga" me conmueve ahora mismo.

Un show con "un poco de todo eso".
"Esto no es un show de los dos, y no es un show mío con apertura de ella", aclara Caetano Veloso. "Es un poco de todo eso. Yo la presento, ella hace parte de su show con canciones de Cartola (con el magnífico guitarrista Carlinhos Sete Cordas), yo canto canciones mías y cuando volvemos para agradecer los aplausos, hacemos tres o cuatro juntos".
En cuanto al repertorio propio que abordará, el brasileño cuenta que eligió canciones que no estuvieran incluidas en la gira que realizó con Gilberto Gil, y que lo trajo al Velódromo a fines de 2015. "Elegí las que fueran igual de relevantes pero que hubiesen estado ausentes en aquel show. Hay algunas (muchas) que son muy conocidas, y otras (pocas) casi nada conocidas", dice.

Para el show del 7 y 8 en el Auditorio, hay entradas en Tickantel desde 1.600 pesos.


Teresa: "Observar a Caetano le hace bien a mi timidez, me volví valiente".

—¿Qué significa para usted realizar esta gira de la mano de Caetano?
—Significa que la vida está siendo buena comigo: estoy de gira con un artista importantísimo para la música brasileña y para mi generación. Caetano es un compositor genial, es un artista que admiro como creador y como persona. Así como me emociono desde el público viéndolo a él, también me emociono con las conversaciones, las historias, la inteligencia, con su perspectiva.
—Usted es parte de la música brasileña hace muchos años. ¿Qué le inspira de Caetano y qué cosas aprendió o heredó de él?
Su capacidad de discernimiento es inspiradora, quiero llegar a los 50 años de carrera con esa mirada fresca sobre las cosas. Estoy aprendiendo de él a procurar más libertad en el arte que produzco. Observarlo le hace bien a mi timidez; me volví más valiente.
—En el concierto se centrará en "Teresa canta Cartola". ¿Sintió la necesidad de revalorizar sus composiciones?
—Todas las canciones de él que aprendía para cantar de noche me encantaban. Y en la primera oportunidad que tuve de juntar todas esas canciones en un show, salió un espectáculo que me ganó por completo. El hecho de cantar a un poeta de otra cuna también contó; sería muy natural cantar a un poeta portelense (de la escola Portela) pero cantar a Mangueira a través de los versos de Cartola es muy desafiante, y amo eso.
—¿Qué encontró en el samba?
—El samba para mí no es solo la canción: es una forma de ser, una perspectiva de la tristeza que me envuelve completamente. Es un lenguaje, una forma de vivir que me completa. Escucho muchos géneros musicales y vibro con todos ellos, pero no vivo sin samba.




Caetano Veloso: “Montevideo es el costado dulce del Plata”

Tocar en Uruguay, el samba a sus cien años de vida, el momento “sombrío” de Brasil, la razón de su “reserva de optimismo”, la relación con Gil. En la semana en que se presenta en Montevideo, esta vez al lado de la sambista carioca Teresa Cristina, Caetano Veloso conversó sobre estos y otros temas con No Toquen Nada y 180.

5 de Marzo de 2017 | Por: Denise Mota


El samba cumplió cien años y, a lo largo de este siglo de historia, se volvió el ritmo por excelencia de Brasil. En tu opinión, ¿cuáles son las contribuciones del samba para otros géneros de la música brasileña y para la propia comprensión del brasileño sobre su historia y cultura?
El samba fue poco a poco ocupando el lugar de ritmo brasileño por excelencia e incluso el género que representa Brasil. Esto tuvo que ver con los planes de Getúlio Vargas, nuestro dictador (después presidente) populista. Pero los elementos estéticos e históricos del samba sostienen esa ambición. El mito dice que él nació en Bahía (como todo en Brasil: los portugueses desembarcaron en Bahía, Salvador fue la primera capital, allí están las más grandes reliquias arquitectónicas del período colonial y los más importantes centros religiosos de origen africano). Es un hecho que, en Río, que devino capital del Imperio y la República, el samba tuvo desarrollos que configuraron su naturaleza hoy reconocible. Teniendo las más potentes emisoras de radio del país y las revistas de circulación nacional, Río difundió intensamente su cultura a través de las décadas. Hay manifestaciones musicales nordestinas, del norte, centro occidentales y del sur de gran fuerza. Pero el samba ganó el lugar central. Él nos da fuerza e identidad. Mitos son así.
 
La gira con Teresa Cristina empezó el año pasado y ya pasó por EEUU, Europa y Ásia. El repertorio une Cartola y canciones tuyas que ya no cantabas hace tiempos. ¿Esto fue cambiando a lo largo de los viajes? ¿Qué se va a escuchar en Montevideo?
El repertorio de Teresa no cambió. El mío a veces cambia un poco: canto sólo con mi guitarra y puedo decidir un día cantar algo que no solía cantar antes. Pero la base general sigue la misma.
 
Estuviste diversas veces en Montevideo. ¿Qué le diría a Teresa Cristina si ella te preguntara (tal vez haya preguntado) cómo es Uruguay?
Teresa y yo charlamos sobre todas las cosas. Yo ya le dije a ella que Montevideo es el costado dulce del mundo del Plata.
 
¿Cuáles son tus compositores e intérpretes de samba favoritos y por qué?
Wilson Baptista, Noel Rosa, Dorival Caymmi, Geraldo Pereira, Assis Valente, Tom Jobim, Carlos Lyra, Chico Buarque, Paulinho da Viola, Jorge Ben, Gilberto Gil, Djavan, João Bosco & Aldir Blanc, Arlindo Cruz, Ary Barroso, Nelson Cavaquinho, Cartola, Ivone Lara, Bororó.
Esto sólo para decir los nombres que primero se me ocurrieron. La propia cantidad de ello explica lo difícil que sería intentar decir el porqué. Sobre los intérpretes: João Gilberto, Roberto Silva, Elza Soares, Ciro Monteiro, Aracy de Almeida, Carmen Miranda, Elis Regina, Ângela Maria, Zeca Pagodinho, Xande de Pilares, Teresa Cristina. Y más.
 
Brasil es un país que solía transmitir al mundo un imaginario de alegría, belleza, armonía racial (aunque sepamos no ser bien así). Pero este imaginario viene cambiando por lo de la turbulencia institucional, corrupción etc. ¿Cuál es la importancia de la cultura brasileña para difundir un legado de valores positivos? ¿Pensás en esto, en que, además de llevar tu música por el mundo, también llevás un Brasil considerado de excelencia?
Brasil se consideraba un país triste. Cuando yo era niño, era sentido común la noción de que éramos un país triste. La idea, que surgió en el bello y famoso libro de Paulo Prado (“Retrato do Brasil”), de que el país se formó a partir de “tres razas tristes”, era difundida y nunca contestada. Las letras de las canciones eran casi, invariablemente, sobre amores fracasados (en esto éramos iguales a nuestros vecinos latinoamericanos y diferentes de la gente de EEUU).
Creo que las cosas empezaron a cambiar en el periodo de la bossa nova. Letras de Vinicius de Moraes y hasta de Dolores Duran presentaban situaciones de amor victorioso o feliz. Los informativos que pasaban en el cine empezaron a poner samba en la banda sonora de los reportajes sobre partidos de fútbol (esta mezcla de fútbol y samba fue algo que, visto primero en los cines, me dio la impresión de que Brasil sería capaz de crecer, enriquecer y brillar). Hoy vivimos, una vez más, la sensación de que no somos capaces de producir nada de positivo.
Tengo una reserva de optimismo loco que me hace seguir viendo que, si llegamos a hacer cosas que creíamos imposibles para nosotros, perdimos el derecho de decir que ciertas cosas son imposibles. Después que descubrimos que todo es posible, no podremos volver atrás. Sé que estamos en un momento en el que todo es sombrío. Pero veo Teresa en el escenario, escucho la guitarra de Carlinhos Sete Cordas y recobro la esperanza.
 
Vos dijiste que, sin Gil, no estarías haciendo música. Sabemos de la relación profunda, histórica e intensa entre los dos, de tu pasión por su dominio de la guitarra. ¿Pero por qué tu permanencia en la música también está vinculada a la relación con Gil?
Viendo a Gil tocar en la tele de Bahía, me sorprendí con la posibilidad de que alguien tan cercano (Salvador era una ciudad chica en 1963) pudiera tocar guitarra con tanta riqueza e inventividad. Cuando lo conocí personalmente, pronto nos volvimos amigos y yo aprendí todo lo que sé sobre acordes mirando las manos de Gil sobre las cuerdas y los trastes. Después, cuando yo --sabiendo que mi talento musical es limitado y muy inferior al de colegas como él, Milton, Djavan o João Bosco-- quise dejar de hacer música profesionalmente, Gil me dijo que no, que si yo dejara él también dejaría. Y él era la música para mí. 





EL PAIS

Miércoles, Marzo 8 de 2017

Un anfitrión de lujo para una voz hermosa

No hay nada más estimulante que el gran arte. Y eso que lo estamos cambiando por tanta de esas pavadas que andan en la vuelta. Pero cuando uno se enfrenta a un espectáculo del nivel del que ofrecieron Caetano Veloso, Teresa Cristina y Carlinhos Sete Cordas, el martes y el miércoles en el Auditorio Adela Reta, es imposible no sentirse transformado, saberse un poco mejor.
FERNÁN CISNERO

La historia de cómo se cruzaron Teresa Cristina y Caetano Veloso ya se ha repetido en estos días. Al bahiano le encantó el disco que la carioca le dedicó a la música de Cartola, el más grande sambista brasileño, aquel al que también versionó Ney Matogrosso. Le gustó tanto que le pidió a su sello estadounidense (Nonesuch) que lo publicará en Estados Unidos. A cambio ofreció salir de gira para promocionarlo.

Fue una suerte porque lo que brindaron Teresa Cristina y su mentor y anfitrión de la noche, Caetano Veloso, en sus dos días en el Auditorio Adela Reta fue de tal calidad musical que es muy probable que aguante hasta diciembre como uno de los espectáculos del año.

El show, que rondó las dos horas, está dividido en tres partes. En la primera Teresa Cristina repasa su disco dedicado a Cartola acompañada por Carlinhos Sete Cordas, una guitarrista de Niteroi. Teresa resultó, como quedaba claro en el disco, una cantante extraordinaria en una tradición bien brasilera, sí, pero que también tiene la influencia de aquellas negras portentosas como Nina Simone o Ella Fitzgerald. Es histriónica en dosis justas, tiene una simpatía tímida y canta con una cadencia seductora. Lo que hace Carlinhos Sete Cordas es tan genial y sorprendente que aporta un tercio de lo bueno que está el show. Sin él no hubiera sido lo mismo.

El generoso tramo del medio del espectáculo es para Veloso acompañado por su guitarra. Así, el bahiano -que sigue generando un cariño grande en sus seguidores locales, tiene 74 años y está girando por todo el mundo con este espectáculo- paseó por todo su repertorio en arreglos juguetones e imaginativos que lo mostraron en todo su potencial como intérprete.

Su set lo empezó con “Luz de sol” y lo cerró con “Sozinho”, tremendo clásico. En el medio repasó canciones de todas sus épocas algunas de las conocidas y otras de las que no lo son tanto. Mezcló música brasileña, tropicalismo, experimentación y sicodelia con versiones deslumbrantes, por nombrar solo, de “Cucurrucucu Paloma” y “Un indio”.

Dio un espectáculo maravilloso. Hizo lo que quiso con su voz y ese carisma escénico tan suyo y tan medido sorteando incluso unas breves complicaciones con un audio que, por otra parte, se escuchó nítido y fuerte. Ver a Veloso siempre es una experiencia trascendental: es la oportunidad de disfrutar ahí nomás de uno de los más grandes músicos del mundo.

En la última parte, Teresa y Carlinhos Sete Cordas se sumaron en plan amigos y hubo otro rato de canciones de Veloso. La combinación funciona y uno agradece -esos juegos de guitarra, ese cariño mutuo que se muestran los tres en escena- con ese susurro que se vuelve coro que corresponde para acompañar las canciones en estos acontecimientos tan delicados.

Después vino la ovación. Y todos nos fuimos sintiéndonos como una versión mejorada de nosotros mismos. Caetano siempre sabe cómo hacernos eso.
Caetano presenta a Teresa (*****)

Con: Caetano Veloso, Teresa Cristina y Carlinhos Sete Cordas.

Dónde: Auditorio Nacional Adela Reta. Cuándo: 7 y 8 de marzo (el comentario se basa en la actuación de martes 7.

Fotos: Marcelo Bonjour