viernes, 4 de septiembre de 2015

2000 - LUCIANO PAVAROTTI / MARIA BETHÂNIA / GAL COSTA






"A festa que comemora os 500 anos do Brasil é um momento especial e tenho o prazer de dividir o palco com duas maravilhosas artistas. O Brasil é uma expressão incrível da humanidade". (Luciano Pavarotti) 







Entrevista coletiva, dia 6/4/2000, no hotel Meridien, Salvador






LA NACION
Sábado 08 de abril de 2000 

Gal Costa, Bethânia y Pavarotti

SAN SALVADOR DE BAHIA.- Esta noche, un encuentro histórico tendrá lugar en esta no menos histórica ciudad. Luciano Pavarotti, Gal Costa y Maria Bethânia realizarán un concierto como parte de las celebraciones por los 500 años del descubrimiento de Brasil. DirecTV, por su canal 602, lo transmitirá en directo, a las 22.

El concierto es considerado por los organizadores uno de los eventos más importantes de una serie de actos conmemorativos avalados por el gobierno brasileño, que apelan a una figura internacional para llamar la atención mundial. Mientras una de las comunidades indígenas del Brasil conocida como pataxó se opone a las misas conmemorativas en el extremo sur del país, Luciano Pavarotti será uno de los primeros en anticiparse a los festejos de este aniversario. El tenor se presentará, ante seis mil personas, en un espacio al aire libre en la llamada Bahía Marina. Estará acompañado por la orquesta sinfónica de Bahía para interpretar un tradicional repertorio de arias de óperas como Rigolleto y Tosca y canzonettas. En el final, su voz se fundirá con las de Gal Costa y Maria Bethânia (antes, cada una hará un minirrecital de cinco temas), para hacer juntos el clásico de Ary Barroso "Aqcuarela do Brasil".


Cinco siglos igual

Las playas de Bahía fueron lo primero que avistó en el horizonte el colonizador portugués Pedro Alvarez Cabral, el 21 de abril de 1500. Según bromeaban los medios locales y extranjeros, Pavarotti finalmente encontró sus catalejos y, después de cinco siglos, dijo: tierra a la vista. Se mostró sorprendido cuando una banda bahiana, tras llegar directamente de Boston, donde había actuado la noche anterior, lo recibió tocando samba en la puerta del hotel donde se alojaría. Y durante la posterior conferencia de prensa, que compartió con las dos intérpretes bahianas, el cantante lírico mostró un amplio desconocimiento de la cultura musical de este país, una de las más importantes de este lado del continente.

El "ilustre" visitante confesó que hacía apenas 15 minutos que conocía a Maria Bethania y Gal Costa, "pero son cantantes maravillosas y si llegaron a este lugar en sus carreras es por sus excelentes voces", dijo. Ni siquiera "alcanzó los objetivos" cuando los inquisidores "jornalistas" brasileños lo examinaron con preguntas sobre la música, la literatura o la comida bahiana. Contó que daría una vuelta con el auto "para conocer mejor la ciudad" y que no probaría la comida típica antes del concierto por sus fuertes sabores, abundantes en exóticos condimentos. Hasta eludió con humor y cintura diplomática a la cronista del diario A Tarde, uno de los más populares aquí, cuando lo increpó con cordialidad bahiana por no hacer un recital gratuito para todo el pueblo.

Para no quedar en falta ante la prensa del mundo, después de terminada la conferencia, DirectTV resolvió anunciar que pondría dos pantallas gigantes en la plaza de Pelourihno, en el centro histórico de la ciudad, donde el pintoresquismo se codea en sus calles laterales con la miseria de sus conventillos, para que todos los bahianos puedan ver en directo el evento. Después, su presidente, Marcos Torres, le desmintió a La Nación que fuera una decisión de último momento: "No lo anunciamos antes porque teníamos problemas técnicos" se excusó.


Un tenor estrella

Un año de preparación, dos meses de negociaciones con la estrella de la lírica-pop y las habituales condiciones del divo operístico (como montar una cocina y poner una heladera de grandes proporciones en una suite del hotel) permitieron que Pavarotti arribe a Bahía para encontrarse nuevamente con los artistas brasileños. En abril del 98 actuó en Porto Alegre junto a Roberto Carlos, para esta oportunidad, el tenor contó que estuvo impulsado por un interés especial. "Volé ocho horas sólo para participar de esta fiesta, cuando en general sólo hago ese esfuerzo cuando tengo programado un tour por todo el continente", sostuvo.

Consustanciado con su papel de lírico mediático, Pavarotti elogió las posibilidades que le brindó la televisión al género. "Dio una proyección increíble y a mí me permitió ser más conocido que Caruso". También defendió los conciertos al aire libre: "Se puede conseguir la misma intimidad y misterio que en un teatro. Hace poco hicimos la Misa de Verdi, en Firenze, con el maestro Zubin Mehta en el Palacio de Deportes de esa ciudad y fue tan mísitico como en un teatro".

El cantante se definió como un pionero, porque dice: "Fui uno de los primeros que logró que se transmitiera una ópera en el año 72 cuando actúe en el Metropolitan. Eso expandió el campo lírico a otros públicos. Me acuerdo que el día antes del recital nadie me reconocía por las calles de Nueva York y al otro día todos me paraban para saludarme".

Sus palabras la sustentan los números que cosechó en sus más de 25 años como figura del bel canto, en el que obtuvo récords de ventas junto a los Tres Tenores (doce millones de unidades con el concierto en las Termas de Caracalla, en Roma, en 1990) y, según declaró, en el 96 tenía ganancias por 25 millones, que se habrán multiplicado con el correr de los años. Ese reconocimiento popular -gracias a otra visión del negocio clásico es lo que Pavarotti defiende a capa y espada. "Hay un momento en que la música clásica y la popular se unen en los sentimientos del hombre. Ellas representan la alegría, el amor y la muerte. Así que me seguiré juntando con otros artistas pop, por lo menos, una vez al año".


Chega de saudade

María Bethânia y Gal Costa fueron las partenaires ideales para el astro. Mostraron una amplia sonrisa todo el tiempo, le prodigaron elogios y hablaron sin quitarle protagonismo a él, aunque dentro del concierto la participación de las cantantes es lo que más expectativa despertó en los bahianos, que prefieren afiebrarse con los ritmos percusivos del pagode o del forró nordestino, que atrae a las capas más populares de la ciudad.

El recital les permite a estas voces bahianas compartir un nuevo encuentro, tras el que realizaron para recibir el 2000, después de años de separación tras aquella histórica formación en los sesenta de los Dulce Bárbaros, que compartían con Caetano y Gilberto Gil. "Juntarnos nuevamente es muy bonito para nosotras porque compartimos muchas cosas -señaló Gal-. Poder hacer un proyecto compartido a futuro tendrá que ver con nuestras agendas y sobre todo con nuestras ganas".

Bethânia coincidió con su histórica compañera y agregó: "La ultima vez que estuvimos juntas la pasamos muy bien. Creo que resultó mejor de lo que esperábamos, pero no sé si vamos a seguir haciendo otras cosas...", dijo y miró inmediatamente a Gal buscando complicidad.

La intérprete de voz agreste, misma sangre que la de Caetano Veloso, dijo sobre el encuentro con el tenor que "será un espectáculo especial porque lo admiro mucho, sobre todo cuando veo emoción en sus ojos cada vez que termina una canción". Gal se mostró con más experiencia en este terreno de encuentro con lo lírico y apuntó: "Tuve la posibilidad de hacer lo mismo con Plácido Domingo y fue muy agradable, así que espero que en este show suceda lo mismo, porque Pavarotti es el mejor de todos".

Las dos artistas bahianas incluirán en sus respectivos sets algunos temas que están en sus recientes discos. Gal no obviará la referencia a Tom Jobim, en el que está basado su ultimo trabajo, en clásicos como "Garota de Ipanema" y otras canciones como "Nada mais", "Na braixa do Sapateiro" o "Canta Brasil". Bethânia, que apelará a algunas de los temas incluídos en su ultimo disco en vivo y otros como "Terezinha", "Rosa dos ventos" y Cancao da manha feliz", posiblemente también estarán incluidas cuando participe de otra celebración de los 500 años con un recital en Lisboa junto a su hermano Caetano Veloso, el 22 de mayo próximo.








Rodrigo e Mabel Velloso chegando com D. Canô ao local (Bahia Marina)






 












 















FOLHA DE S.PAULO

São Paulo, segunda-feira, 10 de abril de 2000

Pavarotti decepciona em Salvador


IRINEU FRANCO PERPETUO
enviado especial a Salvador a convite da HBO


Muita chuva, alguma tosse e pouca voz foi o que Luciano Pavarotti trouxe para o público soteropolitano, sábado à noite, no Bahia Marina, em apresentação conjunta com as cantoras locais Gal Costa e Maria Bethânia.

Que o tenor italiano é sinônimo de aguaceiro, disso o público de Londres e São Paulo já sabia. Não é outro o motivo que o fez ganhar da imprensa britânica a alcunha de "Pava-wetti" (trocadilho envolvendo seu nome e a palavra inglesa "wet", que significa úmido).

A novidade foi ver aquela que já foi considerada uma das mais belas vozes do planeta completamente destimbrada, com pigarros nas árias de "Tosca" e "Rigoletto", encurtando notas, fugindo de agudos, picotando frases e atropelando o acompanhamento orquestral, fornecido pelo esforçado e experiente maestro Leone Magiera, reduzido à impotência pela incompetência que o cercava.

O aguaceiro começou a cair sobre as 7.000 pessoas que se encaminhavam para o show por volta das 20h30. Rapidamente, o público foi literalmente embrulhado pelos organizadores do evento em capas de chuva de plástico.

Nem o senador Antonio Carlos Magalhães escapou da chuva -e foi flagrado no telão impávido, enfrentando o aguaceiro de terno, e sem capa. No palco, os músicos que iriam acompanhar o espetáculo também se mostravam preocupados, e os microfones chegaram a projetar para a platéia um brado de "está molhando tudo!".

Bahia Marina é um local para eventos ao ar livre, em Salvador. Marcando os 500 anos do Descobrimento do Brasil, o show de sábado foi bancado pela operadora de TV paga Directv (responsável pela transmissão ao vivo) e pelas redes HBO e Bandeirantes (que exibe o espetáculo dia 22, às 22h).

Depois da indomável Orquestra Sinfônica da Bahia -que quase arruinou um concerto de Montserrat Caballé em São Paulo, ano passado- estropiar a abertura do "Guarany", de Carlos Gomes, com tempos pouco ortodoxos, Maria Bethânia entrou no palco, toda de branco, às 21h25, para cantar "Rosa dos Ventos".

Vocalmente, os seguros graves de Bethânia (que cantou ainda "Fera Ferida", "Terezinha", "Explode Coração" e "Canção da Manhã Feliz") foram o melhor item da noite. Contudo, ela acabou sendo prejudicada por dois fatores: como foi a primeira a entrar no palco, o público ainda não estava devidamente instalado, e ela teve de conviver com vaivém de gente com bebida na mão e longas conversações entabuladas ao celular. Além disso, as pessoas que se encontravam mais distantes dos artistas se queixavam de que o som não estava chegando.

Gal Costa adentrou a área de negro, com problemas técnicos aparentemente resolvidos e um carisma que fez todos esquecerem que ela já não tem mais a mesma facilidade de sustentar os agudos que foram sua glória.

Conquistou a audiência com "Canta Brasil", "Nada Mais", "Aquarela do Brasil" e "Se Todos Fossem Iguais a Você". No meio de sua segunda canção, "Garota de Ipanema" (cantada em português e inglês), a chuva parou.

Tempo seco, Pavarotti em cena. Tudo parecia pronto para um final feliz. Contudo, desde os primeiros acordes de "Addio, Fiorito Sil" (ária da "Madama Butterfly", de Puccini), notou-se que não seria assim. Aos 64 anos, o tenor utiliza nos cabelos uma tintura negra tão artificial quanto a de Gustav von Aschembach no filme "Morte em Veneza". Porém, a decrepitude vocal, infelizmente, não é tão fácil de camuflar quanto a capilar.

Pavarotti não tinha a responsabilidade de projetar sua voz em um teatro sem amplificação: não, os microfones o ajudavam. Bastava cantar. Nem isso ele conseguiu.

O tenor apanhou não apenas das seis árias de ópera que incluiu no programa como ainda das três cançonetas italianas ("Mattinata", "La Girometta" e "Non Ti Scordar di Me") e até da espanhola "Granada".

Havia ainda esperanças de que a noite poderia ser salva pouco antes das 23h, quando Bethânia e Gal se juntaram ao italiano para cantar, com muito estilo, "Manhã de Carnaval".

Mas ficou só na ameaça. Em "O Sole Mio", o caos se instaurou, dentro e fora do palco. Cada um dos três cantou em uma altura, um ritmo e uma letra. Indulgente, Pavarotti (que arruinara a língua portuguesa em "Manhã de Carnaval") sorria para as dificuldades das cantoras brasileiras com o dialeto napolitano. E o público, sempre caloroso e benevolente, acabou sendo dispersado pela chuva torrencial que começou a cair naquele exato instante. São Pedro, se existe, é sábio: não poderia haver conclusão melhor para este autêntico "Titanic" musical do que água. Muita água.




SHOW TRANSMITIDO PELA BAND



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