jueves, 28 de abril de 2016

1995 - Show FINA ESTAMPA - MADRID




EL PAÍS
Madrid

7/7/1995

Entrevista

Caetano Veloso dará un concierto en España pese a su "vergüenza de cantar aquí en castellano"

El músico brasileño presenta su disco 'Fina estampa' en Madrid



Carlos Galilea



A punto de cumplir 53 años, Caetano Veloso es uno de los artistas más importantes de Brasil. Sus canciones tienen encandilados a músicos como David Byrne o Ryuichi Sakamoto y sus letras son asunto de tesis doctorales en La Sorbona de París. Tras haber grabado más de veinte discos en portugués, Fina estampa, grabado íntegramente en español, con canciones como María Bonita o Mi cocodrilo verde, le está dando a conocer a un público más amplio. Caetano Veloso hará una sola presentación en España este verano, el día 10 en la sala La Riviera de Madrid




Pregunta. He leído que entre cantar, hacer el amor y conversar, usted prefería esto último.

Respuesta. Cada vez la historia va cambiando (se ríe un buen rato). No recuerdo lo que dije pero seguro que no fue así. Creo que me preguntaron si me gustaba cantar y yo dije que era una de las cosas que más me gustaba en la vida. Y debí añadir que follar y conversar también.



P. Hace unos meses comentó que no se veía cantando en español un concierto entero y menos aún en un país latino. ¿Ha cambiado de opinión?

R. Tengo que empezar a imaginármelo porque de aquí a pocos días voy a tener que hacerlo. Cantaré muchas de las canciones de. Fina Estampa y algunas brasileñas. Sentía un poco de vergüenza de cantar en español aquí y además no quería viajar con el repertorio de Fina Estampa porque tengo muchas cosas que hacer en portugués. Pero aprovechando un concierto apalabrado en Italia, me acabaron convenciendo. Y ahora estoy muy feliz de estar en Madrid.



P. Pedro Almodóvar ha incluido una canción de Fina Estampa en su próxima película, La Flor de mi secreto.

R. Lo sé porque tuve que firmar una autorización para que Tonada de luna llena pudiese figurar en la película pero no le conozco personalmente. Almodóvar es uno de los cineastas aparecidos en las dos últimas décadas que más me gustan.



P. El cine es una de sus grandes pasiones. En 1986 dirigió Cinema Falado, su único largometraje, y ahora le han encargado la banda sonora de Tieta do Agreste, basada en la novela de Jorge Amado.

R. El año pasado quería rodar una obra de teatro de Olodum que trata de la vida cotidiana de los negros en el Pelourinho de Salvador y filmarla en diferentes lugares de la ciudad. Pero a ningún productor le pareció interesante aquello. No consiguen siquiera imaginárselo.



P. En la última campaña presidencial usted apoyó a Fernando Henrique Cardoso que acabó siendo elegido.

R. Es un gran personaje, un sociólogo de renombre que se aproximó a la política al regresar del exilio. Me parecía ilógico no apoyarle aunque tampoco hice gran cosa. Lo que quiero es que Brasil salga adelante. Porque, pese a todas sus contradicciones, mi país no deja de ser una promesa de originalidad, un lugar que puede aportar algo diferente al mundo, y es nuestro deber conseguir que eso se convierta en una realidad.



P. Se llegó a barajar su nombre para ministro de cultura.

R. Creo que nadie me lo iba a proponer pero de haberlo hecho no hubiera aceptado. Así que es la situación perfecta.



P. Hace poco en un concierto junto a Sakamoto, le rindió homenaje a Antonio Carlos Jobim.

R. Es uno de los diez mejores compositores del siglo. Y resulta sorprendente que una personalidad con semejante potencia creadora haya sido producida por un país frustrado y fallido. Nos sustenta a todos los brasileños. Sabemos que contamos con aquello.







EL PAÍS

Madrid

12/7/1995

La tonada más elegante

Carlos Galilea



Caetano Veloso



Caetano Veloso (voz y guitarra), Jacques Morelenbaum (chelo), Luiz Brasil (guitarra) y Mingo Araujo (percusión). La Riviera. Madrid, 10 de julio.



Hace ahora un año que Caetano Veloso y Gilberto Gil regalaron al público una de las actuaciones más hermosas que se recuerdan en la ciudad. Esta vez no pudo ser. Y no por el brasileño, que planteó un concierto magnífico, sino porque no se disfrutan sus canciones de pie entre corrillos de personas que mantienen animadas tertulias con una copa en la mano. Su propuesta acústica, intimista y casi minimalista, reclamaba a todas luces un teatro o, al menos, unos asientos. Él mismo estaba apesadumbrado y no se cansó de repetirlo y de repetir disculpas.Caetano Veloso tiene duende. Cante en portugués o lo haga en español, resulta seductor como pocos. Si alguna palabra le sienta como anillo al dedo es elegancia; la otra bien podría ser inteligencia.



Cuando varios de sus compatriotas aceptaron el cambalache de cantar en castellano sus viejos temas, él aprovechó para sacar adelante un proyecto que le rondaba por la cabeza desde siempre: grabar algunas de las canciones hispanoamericanas que pusieron banda sonora a su juventud. Y transformó así una idea comercial peregrina en una sugerente realidad artística: Fina estampa. Aquellas maravillosas canciones argentinas, puortoriqueñas, cubanas, mexicanas o peruanas, son las que se trajo a Madrid.



Comenzó con El samba y el tango, que interpretaba allá por los años treinta Carmen Miranda, y quizá la primera canción brasileña que mezcló español y portugués. Le siguieron Pecado, Vete de mí, Lamento borincano, Capullito de alhelí -la favorita de los niños-, Un vestido y un amor... Y llegó Vuelvo al sur, homenaje a Piazzolla; después, Corcovado, el recuerdo a Jobim. El día de diciembre en que éste murió, Caetano tenía que dar un concierto y no pudo reprimir el llanto sobre el escenario.

Con Eu sei que vou te amar evocó además a Vinicius de Moraes, que se marchó por estas fechas hace ya quince años; en Mano a mano, deje porteño incluido, rememoró a Gardel, ausente desde que su avión se estrellara cerca de Medellín en el verano de 1935.



Admiración

También cantó Ay amor, guiño a Pedro Almodóvar, preparada horas antes en su cuarto de hotel, escuchando la grabación original de Bola de Nieve, y hubo espacio para composiciones propias como la liviana O leâozinho o la inquietante Haití.

No es necesario que Byrne o Sakamoto proclamen su admiración por Caetano Veloso. Ni siquiera que se publiquen nuevas tesis doctorales sobre aspectos de su obra en prestigiosas universidades europeas. Por aquí se sabe desde hace tiempo quién es este espléndido artista. Y, pese a todos los pesares, oírle en directo fue de nuevo un privilegio. En español aún más, porque pronto volverá a caetanear tan sólo en su idioma materno.








Lunes, 10/7/1995

A B C   ESPECTÁCULOS

Madrid. Marta Latorre


Caetano Veloso: “Es un orgullo para mí el haber sido contemporáneo de Jobim”


El cantante brasileño presenta en Madrid su nuevo álbum “Fina Estampa”


Es uno de los más grandes cantantes brasileños. Con una biografía musical plagada de éxitos y canciones inolvidables. Ahora, acaba de hacer realidad un viejo sueño, grabar en español un grupo de canciones que poblaron las tardes de su infancia. El disco es “Fina Estampa” y las canciones pertenecen a autores como Chabuca Granda, Agustín Lara, Ernesto Lecuona o Astor Piazzolla. Hoy llega al Johnnie Music Festival de Madrid.


“Planeaba hacer un disco así hace muchos años, ya desde los setenta soñaba con hacer un disco de canciones hispanoamericanas, canciones en su mayoría que escuché siendo niño, que me parecieron encantadoras y que yo nunca olvidé, que están siempre conmigo, que hice mías. Pero, cada año dejaba para el próximo el grabar estas canciones.” Son los motivos que esgrime Caetano Veloso sobre el impulso de grabar su primer disco en español, “Fina Estampa”.

Sin que le oiga su discográfica, Caetano Veloso asegura que no trata de atraerse a nuevos públicos ni vender muchos discos. Su intención es procurar que floten sentimientos especiales al escuchar esta música. “Hay en ella melancolía porque es una evocación de la infancia, pero también esa alegría dulce que viene de ese tiempo con las canciones; en sí mismas las canciones son nostálgicas”.

Una nostalgia con aroma a la magdalena de Proust, muy a lo “en busca del tiempo perdido, en canciones como “Maria Bonita”, Capullito de alelí” o la mismísima “Fina Estampa”. Extraña que no aparezcan autores españoles en ese recorrido, pero él se va en su respuesta a un lugar entre La Mancha y los Cerros de Úbeda, y recuerda las películas de Sara Montiel: “La adorábamos y todos enseguida nos aprendíamos las canciones”.

Sencillo, cariñoso y con la misma ternura que derrama en su cantar tiene, sin embargo, ideas muy claras soble la cultura suramericana. “Nosotros, los iberoamericanos, tenemos esa sensación de pertencer a países que no lograron expresar su fuerza, afirmar su existencia con entera dignidad. Sentimos esta sombra de presión porque nuestras patrias no han logrado desarrollarse económicamente. Hay que trabajar por la autovaloración cultural para contribuir a que las soluciones sociales y económicas puedan venir”

Dolido con el fallecimiento de Antonio Carlos Jobim, le recuerda como “el más grande de los artistas brasileños, aunque ya había una tradición de grandes. Es un orgullo para nosotros el ser sus contemporáneos”.

De gira con el presente trabajo, empieza a soñar con el próximo proyecto en el que tendrá que escoger entre el aluvión de ideas que le inundan la cabeza. Por ejemplo, confiesa que viene rumiando desde tiempo atrás hacer un disco con canciones suyas que él nunca grabó pero que sí lo hicieron otros, “proyecto viejo que va creciendo según sigo inventando canciones que otros van grabando, y así otros planes que continuamente aplazo”.

La menuda figura y enorme talla creativa de Caetano Veloso estarán hoy en La Riviera, en un concierto que, según él, será “ligero”, sin cosas pesadas, dos guitarras acústicas, un chelo acústico, percusión y teclado”.










Miércoles 12/7/1995

ABC / Pág. 85

ESPECTÁCULOS

Caetano Veloso y su cálida transparencia brasileña

Madrid, L.M.
 

Sea por encargo o por querencia, el ideario tropicalista último de Caetano Veloso continúa siendo muy  potente. No importa el cuarto de siglo largo transcurrido desde su creación ni las concesiones en los planteamientos, que, por imposiciones del éxito internacional, Caetano debe hacer de vez en cuando con su voz. Él es el jefe virtual de los músicos de su generación y algo así sólo admite dos intenciones: o se replica o se valida.
Lleva ahora su espectáculo por medio mundo y no se nota la ausencia de ese consorte de conveniencia, junto al que el pasado año nos visitó en el marco de este mismo festival. Sin Gilberto Gil, Caetano, a fin de cuentas, tiene más tiempo para mostrarnos sus lindezas y lo mismo se podría decir de Gilberto, de haber sido éste el que viniera.
Cantó “Maria Bonita” y un par de canciones más con su guitarra, pero antes vistió su música con una orquesta que arrobaba el ánimo de los presentes y decidió prolongar un poco la duración de los números. Había músicos como Jaques Morelenbaum, de desusada encarnadura, y otros de hechura más temprana, pero con sobradas aptitudes futuras.
Caetano Veloso estuvo magistral, arrancándole suspiros a la clientela en esa borrachera de bossa con la que homenajeó a Jobim, y en el recitado de esas perlas de Rafael Hernández que dicen: “lindo capullto de alhelí, si tú supieras mi dolor, correspondieras a mi amor y calmaras mi sufrir…”.
Se trata de un compositor sin truculencias, para el que no es difícil entregarse sin síntomas de rozaduras y con un desparpajo y una transparencia sólo comparables a la efectividad de ese acorde buscado con cariño, imprescindible para disfrutar el momento que, como en el pasado año al lado de Gilberto Gil, será tal vez lo único que recordaremos con el paso del tiempo.
En el colofón, un torbellino de emociones que queda flotando en el aire y una sola certeza: ese perdido eco de melancolía es, en realidad, una evocación de los muchos amigos hechos en los años bonitos de un mundo mejor. Gal Costa no es la única que lleva la vida en la voz.

(Gal Costa se estaba presentando en Madrid, el 12/7/1995 en la Sala Riviera de Madrid)










Bibliografía




FAULÍN, Ignacio. Gilberto Gil/Caetano Veloso. Valencia. España: Editorial La Máscara, 1995. 240 pág.



EL PAÍS

Madrid

12/7/1995


Presentada una biografía sobre Caetano Veloso y Gilberto Gil
Ignacio Martinez

Logroño

La editorial La Máscara presentó ayer en Logroño la primera. obra biográfica que se realiza en España sobre dos de los intérpretes brasileños más importantes dentro de la música popular en aquel país, Caetano Veloso y Gilberto Gil. El libro, escrito por Ignacio Faulín, periodista riojano especializado en música popular latinoamericana, hace un recorrido por la vida de estos dos bahianos que en muchas ocasiones han unido su talento musical para componer sus ritmos. Los dos, nacidos el mismo año, en 1942, participaron del maridaje estético-musical, a caballo entre la poesía renovadora, la psicodelia, lo brasileño y lo anglosajón, que se llamó tropicalismo.
 

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